Sanar y Adelgazar con el Color y Energía de los Alimentos

Durante algún tiempo se popularizó la dieta del arcoíris, que postula el comer diariamente frutos, verduras y hortalizas procurando al menos una de cada color, lo cual nos parece sumamente sensato para quienes desean mantener un equilibrio en su alimentación como para quien desea adelgazar su figura, perdiendo algunos kilos de grasa excedente.



Esta recomendación de comer verduras de colores variados, tiene su sustento en la teoría de la energía del color, pero también en la energía de la forma de la fruta, en la energía del sol que recibe la fruta y en la energía de la tierra que le da forma, color y vida.

Ampliemos: De acuerdo al nivel o a la altura en que crece y se desarrolla el vegetal, es la energía que absorbe. Los frutos que se dan en árboles de copa alta como las naranjas, manzanas, peras, mangos, duraznos, guayabas, etc, poseen diferente energía que un fruto que se da a ras del suelo como el melón, la sandía, el pepino, calabacita, fresas, etc. A estos últimos, la sabiduría popular, les ha llamado alimentos “fríos” y no se recomienda comerlos por la noche y de ser poco aptos para el consumo de bebés y personas mayores porque se consideran “indigestos”.

A los frutos “de altura” generalmente de color amarillo, naranja o rojo, se les conoce por aportar energía de curación y de depuración por la gran cantidad de vitaminas, enzimas y otros compuestos que producen y acumulan para beneficio del cuerpo humano.

La energía de las hortalizas cuyas hojas y tallos se dan en plantas no mayores a un metro de altura, es diferente. En este caso están las espinacas, acelgas, apio, brócoli, repollo, cilantro, perejil, etc., cuya cercanía con la tierra, les aporta gran cantidad de minerales, vitaminas, enzimas, clorofila necesarios para la vida.

Los vegetales o tubérculos que crecen por debajo del suelo, como las zanahorias, papas, betabeles, camotes, nabos, etc., son riquísimas fuentes de minerales

En realidad, nuestro cuerpo se beneficia de muchas formas al comer las frutas, verduras, tallos, raíces, hojas o flores de muchas especies del reino vegetal, que ni siquiera sospechamos los efectos que tienen sobre nuestro cuerpo, mente y espíritu.

Desde que somos niños se nos dice que comer más frutas y verduras es benéfico para nuestra salud. Y la recomendación nutricional de comer por lo menos cinco porciones de vegetales frescos al día, se refiere solamente al mínimo recomendado, sin que realmente exista una cantidad máxima, más que la disponibilidad y el apetito o necesidad de alimentación de cada persona . Se cree que entre mayor sea el consumo de productos vegetales naturales, en comparación con otros productos no naturales, mejor para nuestra salud.

Si usted está en el gran grupo de personas ansiosas por recuperar su salud y su figura, le convendría tomar en cuenta esta recomendación y apegarse durante varias semanas o el resto de su vida, a adoptar como forma de alimentarse los colores del arcoíris y de las energías de los cuatro elementos: sol, tierra, agua y aire.

Por supuesto que una flor o fruto maduro, es la sublimación de todo un maravilloso proceso de la naturaleza, destinado a deleitar nuestros sentidos. La vista de un árbol frutal colmado, es una fiesta para nuestro espíritu, además de un regocijo para nuestros ojos, que nos impulsa a tomar un fruto, palparlo con las yemas de nuestros dedos para saber si está maduro, olerlo para llenarnos de su aroma y comerlo para satisfacer el deseo que nos despierta su vista.

Más que por su contenido de elementos nutricionales en esta forma de alimentación se destaca la frecuencia vibratoria de los alimentos, como un nuevo abordaje a las necesidades de energía del cuerpo humano, para completar los procesos que le llevarán al mantenimiento de la salud y se reflejarán en un estado de bienestar emocional y mental.

De acuerdo a este pensamiento, se clasifica en siete grupos a los alimentos, de acuerdo a su frecuencia vibratoria, que corresponde con la de su color característico en estado de madurez y a la vez con los colores que se le atribuyen a los chakras o centros de energía del cuerpo, que suministran la energía de los órganos que se les asocian y de las emociones que se les atribuyen.

Si usted se decide comer a colores, se le sugiere ordenar los alimentos para consumirlos durante el día y mejorar su calidad de vida de una forma sencilla que se adapta fácilmente a una rutina diaria de alimentación.

Se sugiere el consumo de productos vegetales de colores variados con la finalidad de actuar, en primer lugar como preventivo de enfermedades, realizar una regeneración de las células, equilibrar las energías de los cuerpos (físico, mental y emocional) que se reflejará en una salud integral.

Amarillo y anaranjado
Por la mañana, por naturaleza, apetecemos frutas de color amarillo y naranja.

1. Para iniciar el día, nada más sano que un vaso pequeño de jugo de zanahoria recién exprimido.

2. Pruebe a servir en un plato una naranja en gajos, acompañada de una generosa porción de papaya en rebanadas, que bien puede acompañarse con un puñado de granola, avena cruda o frutos secos como nueces, almendras, pasas o arándanos, además de semillas de girasol, calabaza, ajonjolí o linaza.

3. Puede apetecer también uno o dos plátanos, si su actividad física durante la mañana será pesada.

4. Un vaso de yogurt natural.

5. Un vaso de agua pura o taza de té de hierbas.

Todos los tonos de Verde
Recuerde que nuestro cuerpo necesita alimentos crudos y frescos, por lo que cocinar de cualquier forma los vegetales, los hará perder su energía natural, además de la mayor parte de sus nutrientes como vitaminas, minerales y agua orgánica que aportan al cuerpo.

Al mediodía, es fundamental tomar una gran ensalada preparada con varios productos verdes, que pueden variarse de acuerdo a la disponibilidad.

Pongamos por ejemplo, una cama formada con dos hojas de lechuga, un puñado de hojas de espinaca troceadas, un trozo de pepino en cubos, un trozo de aguacate maduro, un poco de germinado de alfalfa, rebanadas de cebolla, ajo picado, todo esto rociado con jugo de limón y aceite de oliva. Puede agregar un poco de sal marina si lo desea.

Puede preferir preparar un licuado de verduras que llevará los mismos ingredientes que la ensalada con las variantes que su disponibilidad le permita, (tallos de apio, un trozo de brócoli, hojas de repollo, hojas de perejil, cilantro, etc.) usando un poco de agua para licuarlo.

Se puede añadir un plato de lentejas o frijoles cocidos, sazonados y aderezados, además de un buen trozo de queso fresco o requesón.

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Jacqueline Lizardo
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